La poesía y el descubrimiento
La poesía es un proceso de descubrimiento del ser y el mundo. Este descubrimiento se realiza en ambos sentidos, hacia el interior y hacia aquello que nos rodea. Heidegger afirma que ser humano es ser conversación, es decir una comunión con uno mismo y el mundo en que nos desenvolvemos y al que pertenecemos y que al fin de cuentas, nos moldea y define. La poesía entabla un diálogo con el mundo; en ese diálogo hay dos situaciones extremas: una de soledad y otra de comunión.
La poesía expresa todo el conflicto interno que sucede dentro de cada persona, dentro de cada ser. Esta maraña interior no se configura solo de las experiencias personales o sucesos que tengan fidelidad con la realidad; son solo parte de las que se puede prescindir totalmente. Los sentimientos, ideales, fantasías, anhelos y percepciones de la subjetividad característica del mundo poético son también integrantes de ese mundo interior. El poeta alemán Johann Wolfgang von Goethe con respecto a lo anterior afirma “Tenemos la lucha diaria, inevitable y mortalmente seria de apoderarnos de la palabra y ponerla en el contacto más directo posible con todo lo que se siente, ve, piensa, imagina, experimenta.” El ser humano siente la necesidad de expresar, aunque sea consigo mismo lo que lleva dentro de sí. La expresión de todo aquello que se encuentra en lo oculto del espíritu humano nos lleva al autodescubrimiento de nuestra propia naturaleza. El poeta quizás no es consciente en toda su totalidad del conflicto que se da en su interior al plasmarlo en el papel, quizás el lector tampoco, pero las emociones causadas por la poesía llevan a la autorreflexión y con ella, nuevamente al autoconocimiento. La poesía es el más íntimo de los diálogos con la conciencia y las imágenes del pasado, y también con aquellas que predestinamos. La historia de la humanidad está plasmada en el acto poético, a través del tiempo, podemos observar los ideales, aspiraciones y visiones de los seres humanos.
La poesía revive sensaciones y pensamientos dormidos en lo más profundo de la psiquis humana, removiendo y rebuscando por aquello que está escondido dentro de cada uno de nosotros. Aquí, en el mundo poético, el ser humano dialoga consigo mismo.
Existe en el hombre el invencible deseo de desentrañar lo que cree conocer por experiencia o intuición. Percy Shelly afirma que la poesía arranca del mundo el velo cotidiano y pone al descubiero la belleza desnuda y durmiente, que es el espíritu de las formas. Es lo que Heidegger llama desentrañar. La poesía descubre el mundo en el que vivimos y nos desarrollamos, pero no solo se refiere a ese mundo real, palpable y tangible sino, también a esa otra realidad, aquella que se oculta detrás de lo visible, pero que sin duda esta allí. El hombre explora, escudriña lo que existe a su alrededor. El poeta indaga en este mundo escondido detrás de lo visible. Ese mundo místico, ese mundo creado por la cultura y la presencia del hombre, por las creencias y fantasías, por lo que pasó y por lo que aún está por venir. Durante miles de años, el hombre no supo que el sol no sube, no sale. El hombre moderno lo conoce, sin embargo dice que el sol sale o se levanta. Este es un decir poético inyectado en la lengua cotidiana y al que no queremos renunciar. La resistencia a esa linealidad de la vida, ese escape se manifiesta en el lenguaje de la poesía.
La poesía sugiere y, desde la intuición, une lo posible con lo imposible; lo real y lo irreal; los sueños y la vigilia. La poesía une las realidades personales, con las realidades universales. Ese mundo imposible escondido dentro del mundo real se manifiesta en el acto creador. El poeta representa el drama angustioso que se realiza entre el mundo y el cerebro humano, entre el mundo y su representación. La poesía es una invitación al viaje, a descubrir sensaciones, formas, colores y sentimientos que quizás a través de la experiencia nunca llegaríamos a conocer.
Hay en el ser humano, casi por intuición, una necesidad de ir más allá de lo que sus sentidos alcanzan a percibir. C.S. Lewis en su libro La imagen del mundo[1] explica que en el caso de muchos héroes literarios estos atraviesan un viaje en el cual tienen una Visión, la cual consiste en una materialización visual de su más interiores deseos, pero vital para esa visión, es el “dejarse convencer”.
Finalmente, ¿por Que
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